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¿Eres tóxica o nutricia?

Por: Valeria Ávila 24 Ene 2020

El proceso de nutrimento emocional es sin duda uno de los procesos más complejos y fascinantes del ser humano. Tú, ¿eres tóxica o nutricia? Descúbrelo y recuerda […]


¿Eres tóxica o nutricia?

El proceso de nutrimento emocional es sin duda uno de los procesos más complejos y fascinantes del ser humano. Tú, ¿eres tóxica o nutricia? Descúbrelo y recuerda que funcionarás de manera sana en la medida en que te des cuenta de tus necesidades y de que las puedas satisfacer. Todo lo que es ajeno a tu identidad, será tóxico.

¿Eres tóxica o nutricia? Los patrones de necesidades en las relaciones humanas son enormemente complejos. Queremos amor, cercanía, comprensión, reconocimiento, atención… de forma mutua. El arte del nutrimento emocional implica desarrollar la propia capacidad para satisfacer estas necesidades. El proceso de nutrimento emocional implica darnos cuenta de qué distorsiones y bloqueos están ocurriendo y cómo operan de forma destructiva, para impedir las propias capacidades de concientización-reacción-expresión. Todo esto reduce la percepción de la realidad presente a cualquier persona.

Aquí te compartiré algunas características de las personas tóxicas y las nutricias. Te invito a darte cuenta en qué grupo participas y a actuar en consecuencia.

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Foto: Shutterstock

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UNA PERSONA TÓXICA 

-Es falsa y manipuladora. El problema es que lo hace de forma tan sutil, que muchas veces no nos damos cuenta. El tóxico usa a quien tenga a la mano para sus propios fines. Está crónicamente insatisfecho con sus relaciones. Le falta flexibilidad, cuando existe conflicto se enoja, lo que lo vuelve un ser solitario y aislado.

-Es normalmente un producto de demasiados encuentros tóxicos.

-Los seres tóxicos parecen incapaces de hacer sentir bien a otra persona. No pueden decir las cosas de manera directa, honesta. Cuando dan, hacen que la otra persona se sienta en deuda y agradecida.

-El padre o madre abnegado tóxico, a menudo mantiene su dominio y control sobre los hijos incluso cuando éstos ya se hayan ido del nido.

-En las parejas es común ver cómo sostienen la misma discusión durante años y permanecen estancados. Ninguno de los dos escucha al otro y ninguno está genuinamente interesado en ser comprendido o en comprender el punto de vista del otro.

-La conversación entre personas tóxicas es un diálogo que no refleja ninguna responsividad a la última expresión del otro y viceversa. Más bien cada uno tiene en mente lo que dirá antes de que el otro termine. Escuchar es un acto imposible. Tienen una actitud negativa hacia el mundo y hacia sí mismos.

-Un rasgo típico de las personas tóxicas es este constante interés por saber los problemas de los otros, es como si gozaran con la desgracia ajena, incluso la expresión facial es una mueca de asco ante todo. Experimentan ansiedad, inseguridad y frustración cuando se encuentran con personas felices, alegres y llenas de vida. La incomodidad que esto les provoca puede volverse insoportable.

-Las personas tóxicas no ven a los otros como individuos. Muestran falta de respeto por la integridad de las personas con las que tienen contacto. En sus relaciones sexuales son egoístas y desconsideradas, no ven la relación como una experiencia compartida y disfrutada.

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Foto: Shutterstock

UNA PERSONA NUTRICIA

-Es más auténtica, más consciente y ha desarrollado mucho más sus potencialidades y capacidades. Valora su integridad. No necesita recargarse en otros. Asume la responsabilidad de sus propias necesidades y de los resultados de su actuar. No tiene miedo de decir lo que piensa y lo que quiere. Se nutre de los demás y los nutre en el mismo proceso aumentando así su salud y crecimiento.

-Como es menos demandante, aprecia y goza lo que recibe y cuando sus necesidades no son satisfechas, las maneja por sí misma en vez de responsabilizar a los demás.

-Puede rechazar a alguien sin sentirse culpable. Permanece libre para ser ella misma, para dar y recibir.

Estas son algunas de las características esenciales de las personas tóxicas versus las personas nutricias. Estoy segura que ya te ubicaste con puntos de ambos grupos. Nadie es 100% nutricio, pero si te ubicas más en la parte tóxica, déjame decirte que cualquiera tiene el potencial de lograr pasarse al otro lado. El ajuste es un proceso continuo, el desarrollo de la conciencia puede capacitarte para modificar tu conducta sin importar tus experiencias pasadas, tu condición, tu edad. Se puede dar marcha atrás cuando adquirimos consciencia de nuestras propias actitudes tóxicas, de cómo nos frustramos a nosotras mismas y permitimos a otros que nos frustren.

Así que te invito a hacer lo necesario para estar emocionalmente bien nutrida, a disfrutar de ti misma y de los demás, a manejar tus frustraciones más efectivamente. Te espera una nueva vida, arriésgate a moverte de donde estás, en la novedad está el crecimiento, en los patrones de conducta estáticos sólo hay estancamiento. Y tú, entonces, ¿eres tóxica o nutricia?

Rosi Azcárate Velasco es Psicoterapeuta Humanista. Contáctala al teléfono 555434- 2640 o al mail razcarate@grupomedios.com

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