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¿Por qué no dejas el nido? Parte 1

Por: Valeria Ávila 26 Ene 2016

El factor económico y la comodidad son 2 de las razones por las que los jóvenes no dejan la casa paterna.En México, es común que los jóvenes […]


¿Por qué no dejas el nido? Parte 1

El factor económico y la comodidad son 2 de las razones por las que los jóvenes no dejan la casa paterna.

En México, es común que los jóvenes dejen la casa paterna a edad tardía, 28 a 30 años a diferencia de Estados Unidos y Europa donde el promedio para independizarse es a los 20. «Lo alarmante es que la cifra va en aumento y ya tenemos que uno de cada cuatro jóvenes de 30 a 34 años todavía está en el nido, un fenómeno inédito en nuestro país», explica el doctor Carlos Welti Chanes, experto en demografía.

Ante este panorama complejo surgen muchos argumentos que justifican el fenómeno, los 4 más comunes son: Factor económico, comodidad, tendencia a postergar y el panorama familiar. En esta primera parte hablemos del factor económico y la comodidad

Argumento1: «No me alcanza»

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Realidad: Factor económico

«Tardé más de un año en encontrar trabajo al salir de la universidad, me ofrecían menos de $7,000 por no tener la experiencia necesaria. Hoy trabajo en un despacho de contadores y gano $10,000. Vivo con mis papás y me encantaría rentar un lugar sola pero, están carísimas las rentas donde me gustaría vivir y aparte sigo pagando mi crédito educativo», dice Sandra de 26 años.

Este el clásico ejemplo que enfrentan miles de egresados: la dificultad de encontrar su primer trabajo, bajos sueldos, aumento en las rentas y además no son sujetos de créditos que les permitan adquirir un inmueble.

Desgraciadamente en las escuelas se sigue fomentando la creencia en los estudiantes de que mientras más preparados estén, mejor salario conseguirán, así que invierten más dinero y tiempo en educación para conseguirlo y muchos se desilusionan porque los sueldos en las empresas no son competitivos. Aún así, cuando los jóvenes tienen que elegir entre ser empleado o tener su propio negocio, nueve de cada diez elige ser empleado.

Los especialistas en trabajo y educación han evidenciado la necesidad de un cambio de mentalidad en los trabajadores. Autores como John Moravec y Raquel Roca hablan de los knowmads o nómadas del conocimiento. Profesionales que no piensan como empleados, sino se centran en la innovación y la flexibilidad, para ser capaces de reconocer, aprovechar o generar las oportunidades para desarrollar y explotar su conocimiento. Están dispuestos a trabajar en otros esquemas como el autoempleo, freelance y el emprendimiento.

La realidad del mercado laboral no va a cambiar radicalmente, los sueldos seguirán bajos, incluso las prestaciones disminuyen y la seguridad que representaba un trabajo estable ya no existe, solo checa cuánto llevas ahorrado en tu AFORE para que te des una idea de lo que puedes esperar.

Si tu principal argumento para seguir en casa de tus papás es que tu sueldo no te alcanza, es momento de reflexionar: ¿qué quieres a nivel profesional? ¿Crees que tener un buen empleo será suficiente para independizarte? ¿Has intentado o estás dispuesta a probar otros esquemas laborales para generar mayores ingresos? Si no actúas a favor de tu independencia económica, de forma activa y real, seguirás en el nido indefinidamente. La cosa es que las intenciones no cuentan, ¡debes tomar medidas certeras!

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Argumento 2: «¿Para qué?, si así estoy a gusto»

Realidad: Comodidad vs. responsabilidad

Mientras los adultescentes de otras partes del mundo mencionan el factor económico como la razón número uno para seguir en casa de papi y mami, muchos mexicanos aceptan que la comodidad es su principal razón para no salir del nido.

El caso de Lilia de 29 años, quien vive con sus papás y sus hermanos de 32 y 27 años, ejemplifica este sentir: «Vivo con mis papás porque me resulta cómodo tener un salario decente, tener mi propio coche y gastos, sin asumir un pago de renta, agua, luz, etcétera. Aporto una cantidad que no representa un desfalco a mi economía. Es cómodo llegar y saber que vas a tener comida y que va a estar tu mamá por si necesitas cualquier cosa».

El nivel de exigencia en los jóvenes también ha cambiado, antes estaban dispuestos a sacrificar para independizarse, restringían gastos y buscaban roomates, parece que ya no es algo que estén dispuestos a experimentar. «La renta en el D.F. es muy cara y estoy acostumbrada a cierto estilo de vida. Me pesaría dejar de comprarme mis cosas, salir a comer seguido y darme mis gustitos. Tengo miedo a no alcanzar o tener lo que tengo en casa de mis papás», dice Mónica de 33 años.

Por su parte Areli de 30 años comenta: «¿Roomates? Ni pensarlo, soy muy chocosita, celosa de mi intimidad y no me quisiera mover a cualquier colonia. Prefiero seguir con mis papás que me dan mi espacio, aunque no tengo mi libertad al 100% porque sigo respetando las reglas de casa».

Bertha Vasconcelos, psicoterapeuta y coach, nos dice que también tenemos que hablar de comodidad o dependencia psicológica, porque se permite que los papás sigan resolviendo los problemas y apoyen cuando se necesite. Esta conducta ha sido propiciada por padres sobreprotectores que favorecieron un ambiente con demasiadas libertades y pocas exigencias. También hay que considerar que muchos jóvenes treintañeros que se quedan, no aportan a la economía familiar, no tienen responsabilidades que se esperaría a su edad y muchos ni siquiera estudian o trabajan. ¿Es tu caso?

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Fuente Carlos Welti Chanes Investigador titular del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM

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