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¿Por qué no dejas el nido? Parte 2

Por: Valeria Ávila 28 Ene 2016

¿Te da miedo dejar la casa de tus papás o abandonarlos? Revisa que creencias existen detrás de esta idea.Si tienes más de 25 años y sigues en […]


¿Por qué no dejas el nido? Parte 2

¿Te da miedo dejar la casa de tus papás o abandonarlos? Revisa que creencias existen detrás de esta idea.

Si tienes más de 25 años y sigues en casa de tus papás, analiza cuáles son las razones que te mantienen ahí. En ¿Por qué no dejas el nido? Parte 1 Hablamos del factor económico y la comodidad. Ahora hablaremos de los miedos y situación familiar.

Argumento  «Si está en mis planes pero… todavía tengo cosas que resolver»

Realidad: Tendencia a postergar y miedos que paralizan

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El Dr. Carlos Welti comenta”Hace 25 años la expectativa de vida era menor, estaba alrededor de los 60 años. Hoy es de 75 años”. Esta idea de que los treintas son ahora los nuevos veintes no está errada, a mayor expectativa de vida, menos urgencia hay en cambiar de etapa. Ya no hay prisa por salir de casa y formar una familia, los años de estudio también se están alargando y los jóvenes postergan decisiones de vida importantes cambiando la dinámica social.

«El status social de las mujeres ha cambiado radicalmente y hay un problema de mercado matrimonial, la oferta de posibilidades ya no corresponde con la demanda que tienen las mujeres en la actualidad. Se ha incrementado su nivel de escolaridad y participación en la actividad económica. Una mujer preparada tiene restringido el mercado matrimonial sólo por ese hecho, ya que es más difícil encontrar una pareja conyugal que responda a las condiciones que pretende encontrar en la otra parte». Enfatiza Welti. Hoy en día la mujer permanece en la casa familiar 6.5 años más que en 1940.

La Coach Bertha Vasconcelos comenta que detrás de la dificultad de encontrar pareja, en algunas mujeres se esconde el miedo al compromiso: «Si una mujer tiene el patrón de mantener relaciones con hombres que no se quieren comprometer, en el fondo es ella la que no se quiere comprometer».

Repito, no estamos diciendo que esto se da en todos los casos, pero lo traigo a colación como ejemplo de la complejidad del fenómeno que se está viviendo, es real que cuesta más trabajo encontrar pareja, pero también es cierto que hay un mayor temor al compromiso, hecho que complica la situación que viven muchas mujeres.

El problema de sentirse adolescente a los 30 porque uno puede llevar esa vida, fomentado por la sociedad que resalta las virtudes de ser forever young, es que también se está postergando la madurez. Al no querer batallar con las «responsabilidades adultas», la tolerancia a la frustración es mínima y se desarrollan miedos diversos sobre todo al compromiso, a desprenderse de sus padres, sentir que están solos y que no van a poder con los retos.

Argumento: «Mis papás me necesitan…»

Realidad: Panorama familiar

Deidre tiene 37 años, trabaja como editora de revistas y gana bien. El problema es que es hija única, sus papás ya están grandes, enfermos y no tienen casa propia, por lo que viven los tres en un departamento rentado por ella. ¿Deidre quiere independizarse? «Claro que me he visualizado viviendo sola, pero las circunstancias me orillan a no lograrlo, como en la película Como agua para chocolate. Me iría a vivir sola si el dinero me alcanzara, si tuviera un sueldo con el que pudiera pagarle a mis papás un depa y aparte pagarme mi vida, pero no se puede con los sueldos que conseguimos en México»

El caso de Deidre es más común de lo que nos gustaría admitir y obedece a los cambios demográficos que estamos viviendo. Carlos Welti explica: «La reducción del numero de hijos hace posible que se den estas situaciones, antes, el peso de cuidar a los padres se repartía entre seis hijos. Ahora uno o dos se hacen cargo y generalmente es la mujer quien asume la responsabilidad».


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¿Cómo enfrentamos el futuro?

La respuesta es evidente: siendo conscientes de la realidad a la que nos enfrentamos. Para hacer este artículo platiqué con varias mujeres que siguen en casa de sus papás. Me llamó la atención el hecho de que los argumentos antes mencionados estaban presentes de una u otra forma en todos los casos, pero de ninguna manera podría generalizar el fenómeno.

Algunas ven su situación como temporal y están dando pasos para lograr su independencia a pesar de la situación económica. Tienen expectativas realistas de lo que pueden hacer con lo que ganan y están ahorrando o están dispuestas a sacrificar la comodidad con tal de lograr cortar con el cordón umbilical.

Aunque la expectativa de vida se ha incrementado, ni los esquemas laborales o el reloj biológico han cambiado y, aunque parece que tenemos más tiempo para tomar decisiones importantes, la mejor edad para tener un hijo sigue siendo antes de los 35 años. Y después de los 40 años la dificultad de conseguir un buen trabajo va en aumento.

¿Con qué me quedo?

El fenómeno de los adultescentes no es una moda o tendencia pasajera. Es un problema del cual no debemos preocuparnos, sino ocuparnos en todos los niveles: gubernamental, social, familiar e individual, ya que lo expuesto en el artículo es solo la punta del iceberg.

Espero que si te identificas con las situaciones presentadas, el artículo te sirva para entender mejor el panorama y te animes a dar los pasos para salir de casa de tus papás y terminar de cortar con el cordón umbilical.

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