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5 errores frecuentes al contratar un seguro de vida (y cómo evitarlos)

Por: Mujer de 10 13 de Enero
5 errores frecuentes al contratar un seguro de vida (y cómo evitarlos)
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Tomar una decisión informada es fundamental. Hemos recopilado los 5 errores más comunes al contratar un seguro de vida y te explicamos cómo puedes evitarlos.

Un seguro de vida es una de las herramientas financieras más importantes para garantizar la tranquilidad y la estabilidad económica de tu familia si tú llegas a faltar. Sin embargo, el proceso de elección y contratación puede parecer complejo, lo que lleva a cometer errores que podrían limitar la efectividad de la póliza en el momento más necesario.

Tomar una decisión informada es fundamental. Por eso, hemos recopilado los 5 errores más comunes al contratar un seguro de vida y te explicamos cómo puedes evitarlos para asegurar una protección real y adaptada a tus necesidades.

1. Calcular incorrectamente el capital asegurado

El error: elegir una cantidad al azar o insuficiente

Muchas personas eligen el capital a asegurar basándose en una cifra redonda o en la recomendación genérica de un producto vinculado, como una hipoteca, sin hacer un análisis real de sus necesidades. Contratar un capital demasiado bajo dejará a tu familia desprotegida, mientras que uno excesivamente alto encarecerá la prima sin necesidad.

La solución: analiza tus necesidades financieras reales

Para calcular el capital adecuado, ten en cuenta los siguientes factores:

  • Deudas pendientes: principalmente la hipoteca, pero también préstamos personales o de coche. El objetivo es que tus seres queridos no hereden estas cargas.
  • Gastos futuros: piensa en los costes de la educación de tus hijos hasta la universidad o cualquier otro proyecto familiar importante.
  • Mantenimiento del nivel de vida: calcula cuántos ingresos necesitaría tu familia para vivir sin apuros durante un periodo de adaptación (por ejemplo, de 3 a 5 años).
  • Gastos imprevistos: contar con un pequeño colchón adicional siempre es una buena idea para afrontar cualquier emergencia.

Sumando estas cantidades obtendrás una cifra mucho más ajustada a la protección que realmente necesitas.

2. Pensar que el seguro de vida solo cubre en caso de fallecimiento

El error: ignorar las coberturas de invalidez

Un seguro de vida no solo protege a tu familia si falleces. Uno de los mayores riesgos a los que nos enfrentamos es sufrir un accidente o una enfermedad grave que nos incapacite para volver a trabajar. Si tu póliza no incluye esta cobertura, te encontrarás en una situación económica muy vulnerable.

La solución: incluye la cobertura de Invalidez Permanente y Absoluta

Asegúrate de que tu póliza incluya la cobertura por Invalidez Permanente y Absoluta. De esta forma, si un accidente grave o una enfermedad te impiden desempeñar cualquier tipo de trabajo remunerado, recibirías el capital asegurado en vida. Esta indemnización te permitirá adaptar tu vivienda, cubrir tratamientos médicos y mantener tu independencia económica.

3. No ser totalmente sincero en el cuestionario de salud

El error: ocultar información sobre tu estado de salud o hábitos

Puede parecer tentador omitir alguna condición médica preexistente o hábitos como fumar para obtener una prima más baja. Sin embargo, esto es un error gravísimo. Las aseguradoras investigan las causas del siniestro y, si descubren que la información proporcionada no era veraz, pueden anular el contrato y negarse a pagar la indemnización.

La solución: responde con total transparencia

La sinceridad es tu mejor aliada. Responde a cada pregunta del cuestionario de salud de forma honesta y completa. Es preferible pagar una prima ligeramente superior y tener la certeza de que la póliza es válida, a que tus beneficiarios se encuentren con que el seguro no sirve para nada en el peor momento posible.

4. No designar correctamente a los beneficiarios

El error: dejar la designación en blanco o ser impreciso

Si no especificas quiénes son los beneficiarios de tu seguro, el capital pasará a formar parte de la masa hereditaria y se repartirá según la ley entre los herederos legales. Este proceso puede ser lento, complejo y estar sujeto a impuestos de sucesiones, retrasando la llegada del dinero a quienes más lo necesitan.

La solución: sé específico y revisa la designación periódicamente

Designa a tus beneficiarios con nombre, apellidos y DNI. Puedes elegir a una o varias personas y especificar el porcentaje del capital que corresponde a cada una. Además, es fundamental que revises esta designación cada cierto tiempo o cuando tus circunstancias personales cambien (matrimonio, nacimiento de un hijo, divorcio, etc.).

5. Quedarse con la primera opción (normalmente la del banco)

El error: contratar el seguro vinculado a la hipoteca sin comparar

Es muy común que, al solicitar una hipoteca, el banco ofrezca un seguro de vida vinculado. Aunque puede parecer la opción más cómoda, estas pólizas suelen ser más caras, menos flexibles y, a menudo, el beneficiario es el propio banco para cancelar la deuda, sin dejar capital remanente para tu familia.

La solución: compara diferentes alternativas

No tienes la obligación de contratar el seguro de vida con el banco. Tómate tu tiempo para explorar las ofertas de compañías aseguradoras especializadas. Descubrirás que existen productos más flexibles que te permiten elegir libremente las coberturas y el capital, y que a menudo tienen un precio más competitivo. Busca una póliza que puedas adaptar a ti y no al revés.

Tomar una decisión informada y sin presiones es el primer paso para proteger de verdad a los tuyos. Si estás listo para dar ese paso, te animamos a explorar las opciones disponibles para contratar el seguro de vida que mejor se adapte a tu situación y a la de tu familia.

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