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Hombre en silla de ruedas eléctrica frente a banderas de distintos países, en un espacio institucional relacionado con discapacidad e inclusión.

Eduardo Vargas y Fundación ADIS: una historia de resiliencia que transforma la discapacidad en oportunidades

Por: Nancy Rosales 03 Feb 2026

Una historia que inspira: resiliencia, amor propio y propósito. Así transforma Eduardo Vargas la discapacidad en fuerza y esperanza.

Cuando escuchas a Eduardo Vargas, no estás frente a la típica historia de “échale ganas” y ya. Estás frente a alguien que te habla desde el fondo… y desde la luz. Él mismo cuenta que, tras un accidente, atravesó depresión y pensamientos muy oscuros, pero decidió reconstruirse.

También es una historia que abraza la discapacidad sin romantizarla. Eduardo Vargas habla de lo que duele, de lo que cambia, y de lo que se aprende cuando dependes de otras manos. Pero, en vez de quedarse en la pérdida, lo transformó en servicio, en mensajes que llegan a miles y en acciones que buscan abrir oportunidades para más personas.

¿Qué parte del proceso de Eduardo Vargas lo convirtió en una persona más resiliente?

En entrevista exclusiva con Eduardo Vargas, artista, conferencista, escritor, Presidente de la Fundación ADIS y Director de INCLUDIS, nos comentó que vivió un quiebre fuerte, tras sufrir un accidente, pasó por depresión y por sentirse perdido. Lo que lo cambió fue aceptar que sí necesitaba ayuda y que su vida no se había terminado ahí.

Su camino recuerda que la inclusión también se construye en las calles, con accesibilidad y empatía.

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Su resiliencia nació cuando dejó de pelearse con lo que estaba viviendo y empezó a mirar “lo que sí”. Se aferró a tres pilares: su fe, su familia y el amor propio, sin fingir que todo era fácil.

También entendió que el éxito no vale si te deja vacía. Reconoció que, antes, su carrera lo llevaba a sacrificar momentos y a crear ausencias; pero ese accidente le hizo replantearlo todo con honestidad.

“Mi accidente es lo mejor que me ha pasado”, dijo Eduardo Vargas, porque ahí entendió que tenía una segunda oportunidad y que no podía desaprovecharla.

La fortaleza se construye en lo cotidiano: familia, amor y la decisión de seguir creando oportunidades.

En su caso, la discapacidad aparece como una realidad cotidiana: cambiar rutinas, depender de apoyos, reorganizar tu vida y tu identidad. Y aun así, encontrar el propósito. Eso es valioso porque nos recuerda que la vida no se cancela: se adapta.

Y si tú estás atravesando un duelo, una ruptura, un diagnóstico o un cambio inesperado, su historia no te promete magia. Te propone algo más real: volver a empezar sin prisa, pero sin rendirte.

¿A qué necesidades se enfrentó Eduardo Vargas para crear la Fundación ADIS?

Después de vivir la discapacidad, Eduardo Vargas detectó una necesidad clave: la aceptación. Muchas personas se quedan atrapadas en el duelo y no alcanzan a ver que aún pueden ser grandes y cumplir sueños.

Otra necesidad fue la falta de recursos y apoyo integral. Él cuenta que hubo momentos en los que no tenía para medicamentos o para cubrir necesidades básicas, y entendió que muchas familias viven lo mismo.

En una convivencia con familias, comparte un mensaje real sobre discapacidad y la fuerza de seguir adelante.

Por eso surge la Fundación ADIS: para acompañar psicológicamente, impulsar rehabilitación y ayudar a que las personas recuperen movimiento, autonomía y vida social. La idea es dar oportunidades a quien realmente lo necesita.

“La fundación nace para darles la mano a las personas con discapacidad, para que se den cuenta de que pueden seguir siendo grandes y hacer realidad sus sueños.”, reveló Eduardo.

Lo que propone Fundación ADIS se siente como un “te entiendo” convertido en acciones. No solo es ayudar; es cambiar la mirada para que la inclusión sea parte de lo cotidiano y no un favor.

Y eso, honestamente, también es resiliencia colectiva: cuando una historia personal se vuelve una red para que otras personas no se queden solas.

¿Cómo se puede apoyar a la Fundación ADIS?

Si quieres apoyar a la Fundación ADIS, una vía es sumarte desde empresas con capacidad de deducción, a través de programas donde la organización ofrece capacitaciones, certificaciones y distintivos de inclusión.

También puedes ayudar con donativos o patrocinios. Eduardo Vargas explica que se hacen “trajes a la medida”, por ejemplo, para apoyar áreas específicas del proyecto y sumar aliados estratégicos.

Un encuentro que refleja el impacto de Fundación ADIS al crear espacios de apoyo y conciencia sobre discapacidad.

Y si lo tuyo es el corazón en acción, también existe la opción de voluntariado, centros de acopio y participación ciudadana. La idea es que cualquiera pueda sumarse según sus posibilidades.

Además, apoyar este tipo de causas también te cambia por dentro. Te devuelve perspectiva. Te recuerda que pedir ayuda no es debilidad, que agradecer es medicina, y que la resiliencia no es una meta: es una práctica diaria.

Si algo te deja esta historia es esto: tú también puedes transformar lo difícil en algo útil. Y cuando lo haces, no solo te salvas tú… también jalas a otras personas.

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