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AMOR

Lo confieso: le bajé el novio a mi amiga

Por: Valeria Ávila 28 Ene 2020

Lo sé, suena terrible. Sólo de escribir: le bajé el novio a mi amiga, los malos recuerdos vuelven a mi mente. Comienzo esta historia por el final, […]


Lo confieso: le bajé el novio a mi amiga

Lo sé, suena terrible. Sólo de escribir: le bajé el novio a mi amiga, los malos recuerdos vuelven a mi mente. Comienzo esta historia por el final, diciéndote que la amiga en cuestión dejó de ser mi amiga para siempre.

Todo comenzó en el primer semestre de la universidad. Conocí a una linda chica a la que llamaré “Laura”. Ella y yo teníamos mucho en común, la verdad. Nos gustaba la misma música, teníamos el sentido del humor parecido y -por qué no-, también nos empezó a gustar el mismo chavo. Nunca le dije a Laura (nombre ficticio) que Jorge (nombre ficticio también) se me hacía guapo porque ella fue la primera en confesarlo. El caso es que después de unos meses, mientras mi amistad con Laura avanzaba, también nos fuimos haciendo amigas de Jorge. Para fin de ese semestre se había corrido la voz de que a ella le gustaba él y fue cuestión de tiempo para que comenzaran a ser novios.

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Mientras yo, como una loser, los veía ser felices y sentía bastante extraño. En ese tiempo pensaba que Jorge y yo éramos mucho más compatibles que él y Laura, pero la verdad es que no había mucho que hacer ahí porque ya eran novios.

Pasaron los meses y yo seguía cultivando mi amistad con Lau y de paso me volví mejor amiga de Jorge. Él también comenzó a sentir que había una chispa cuando estábamos juntos y poco a poco nos encontramos en una situación rara. Recuerdo una vez que estábamos caminando por la Condesa los dos solos (no me pregunten por qué Laura no estaba ahí) y comenzó a llover a cántaros. Él me tapó con su chamarra y nos refugiamos debajo de un árbol. Yo sentía toda esa vibra mágica que se experimenta cuando dos personas quieren darse un beso, pero creo que en ese segundo los dos pensamos en Lau y nos pusimos a hablar de tonterías para distraer nuestras mentes de la tentación.

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Después de esa tarde yo ya estaba mal. Jorge tenía que ser mío o me iba a morir. Era muy difícil para mí contener el sentimiento porque Laura, Jorge y yo íbamos en el mismo salón, entonces sufría cuando los veía juntos y me alegraba cuando se peleaban. Era una situación bastante enfermiza la verdad.

Y bueno, un viernes en una fiesta pasó lo que tenía que pasar. Laura se fue tempranoa  su casa y Jorge y yo nos quedamos solos. No tengo idea de cuánto bebimos, pero en algún punto de la noche nos confesamos lo que sentíamos y nos dimos todos esos besos que nos habíamos negado durante meses. Claramente, el exceso de alcohol en la sangre hizo que nos importara muy poco que la gente nos viera, y no faltaron los compañeros de clase que se encargaron de avisarle a Laura lo que estaba pasando.

El siguiente lunes…

¿Alguna vez has tenido una cruda moral tan grande que quisieras no tener que levantarte nunca de tu cama? Eso me pasó me pasó el lunes siguiente. El fin de semana vi a Jorge y él me dijo que hablaría con Laura para decirle que nos amábamos y que perdón (par de estúpidos), así que sabía que cuando pusiera un pie en la universidad, ella estaría enterada de todo y seguro al verme, me escupiría en la cara o algo peor. Pero no lo hizo.

La verdad es que Laura es una mujer con mucha clase, así que cuando me acerqué a saludarla y le ofrecí que platicáramos para explicarle, ella solo me dijo: “mejor hagamos como que no nos conocemos y ya”. Luego se dio la media vuelta dispuesta a vivir su vida… sin una mala amiga de compañía.

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Me sentí chinche, pero mi supuesto amor hacia Jorge hacía que las cosas parecieran valer la pena. Y bueno, la verdad es que la pasamos bien juntos aunque todo el salón nos miraba como si fuéramos una porquería de personas.

En total, Jorge y yo duramos siete meses juntos y hasta la fecha seguimos siendo amigos. A Laura no la he vuelto a ver desde que acabamos la carrera, pero me enteré gracias a su Facebook que se va a casar en unos meses. Obviamente no espero que me invite a la boda.

¿Cambiaría algo de esta historia? Probablemente sí. Quizá lo mejor habría sido ser honesta con mi amiga y explicarle que su novio me gustaba mucho, a ver cómo lo tomaba. No me arrepiento de haberle bajado el novio a Lau sino de haberla engañado. Es imposible prevenir que te enamores del novio de tu amiga (shit happens, right?), pero lo que sí puedes hacer es comportarte con honestidad hasta en las situaciones más incómodas.

Si estás en un escenario cómo éste, te recomiendo que evalúes qué tanto quieres a tu amiga y qué tanto te gusta el novio en cuestión. Ve qué pesa más para ti y decide en consecuencia. Te aseguro que si la amistad de Laura hubiera significado tanto para mí, jamás m habría enamorado como una idiota de su novio. Estoy convencida de ello.

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