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Lilia: Mi reto 56 días

La mayoría de las personas que no me conoce, al ver mi complexión delgada piensan que soy adicta al gimnasio y que me cuido demasiado a la hora de comer (aunque tengo una panza enorme). Sí eso creen los que no me conocen, pero bastará con invitarme un día a cenar para darte cuenta que soy de esas “piernas huecas”, puedo comer todo el día, pero jamás “pasto”. Amo con locura la garnacha, si quieres saber de un lugar digno para comerlas siempre tengo una opción en el D.F.

No entré al reto para perder peso, el reto de los 56 días me servirá para bajar mis niveles de grasa, que a decir verdad son muy elevados. Y aunque pensaba que por ser delgada no tenía este tipo de problemas, están ahí y quiero acabar con ellos.

¿De ejercicio? Mejor no hablamos, siempre he querido terminar con la celulitis pero nunca de esa manera, me he practicado mesoterapias, carboxiterapias, cavitaciones, etc… Para correr, sólo si es en defensa propia. Pero ya estamos aquí y así comienza mi reto en Hit56.

Día 56:
La mejor experiencia de toda mi vida, el terminar este reto me ha demostrado a mí misma que puedo lograr lo que me proponga. Siempre creí que no lo lograría y hoy estoy aquí con 5 kilos 2 g menos de grasa… ¡Me siento fantástica! ¿Que, qué sigue para mí? Seguiré con el plan de alimentación balanceado, no me imagino ya no haciendo ejercicio así, así que buscaré el tiempo (como hasta ahora) para seguir en este camino.

¡Me encantó! Gracias a Hit56

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Día 55:  Último día de entrenamiento, estoy un poco ansiosa porque nos pidieron nuestras bolsitas que nos regalaron al iniciar el reto. Al parecer tendremos que cargar el peso que perdimos durante el programa. Sí, tenemos que cargar el peso de grasa que perdimos, en arena y nos tomarán repeticiones de todos los ejercicios. ¡Yo puedo decir que lo logré! Logré romper mi propio récord, logré subir la cuerda que era mi principal objetivo y me siento más que bien…

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Día 54 No quiero que esto termine, me entra un sentimiento de nostalgia que es raro, porque estoy muy contenta con lo que he logrado, pero quiero más… Ahora no será nada fácil salir todos los días de la oficina y no tener un lugar al cual irme y no sólo liberar el estrés, sino sentirme con energía y en forma… La comida ya no representa problema para mí, al finalizar creo que seguiré porque no quiero sufrir indigestión. ¡También hoy fue mi última medición! los resultados, simplemente hablan solos, y como bien dicen, una imagen dice más que mil palabras…

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Día 53:  Miércoles de la última semana, este entrenamiento no sólo estuvo difícil, creo que ha sido la vez que más he sudado, siempre termino muy roja, pero ahora simplemente salieron gotas de sudor de mi frente. Las gorditas de chicharrón que me comí durante años por fin están abandonando mi cuerpo. No, de verdad, siento que me desintoxiqué por completo…

Día 52: Basta con mirarme al espejo y saber que todo ha valido la pena, me levanto todos los días con más energía que nunca. Siento que mi roma nada en mí, y aunque tenga que gastar para tener ropa de mi nueva talla no me molesta en lo absoluto, digo a qué mujer le molesta comprar ropa. Pero no es sólo ese hecho, simplemente es volverme y ver lo que me detuvo antes de llevar una vida así, saludable… 

Día 51:  ¡Ay no! Lunes de la última semana de #MujeresconTenis, platicando con Iraís y Val, vamos a extrañar todo esto, pero por otro lado no queremos perder todo lo ganado. Esta semana parece que los coach se pusieron de acuerdo para hacernos la vida más complicada, el cardio resultó su actividad favorita durante esta clase. ¡Quiero a mi mamá!

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Día 50:
Amo el bosque de tlalpan, además de que todos los deportistas que vienen me inspiran a seguir adelante y volverme una amante de correr. Yo, sí, la que juró que nunca correría, a menos que un perro viniera atrás persiguiéndome. ¡Todo cambia en esta vida y es de sabios saber reconocer que si el cambio es para mejorar, debemos tomarlo!

La rutina no fue nada fácil, subimos como mil veces (o de menos así lo sentí) un pequeño peldaño, a parte de nuestros ejercicios de rutina…

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Día 45: Mi rutina ya es normal, ahora que tengo mi carrito puedo trasladarme más fácil, pude traer toda mi comida a la oficina y dejé de comprar pechugas asadas en la fondita. Prefiero traer mi comida porque así controlo más fácil la dieta.

Día 44: Lunes de entrenamiento, por fin… ya no soporto no hacer ejercicio, después de mi falta el sábado vengo con millones de ganas de sudar a todo lo que doy. La rutina estuvo de verdad muy pesada, el cardio no es lo mío… Creo que resisto más pero no lo suficiente, pero lo que me está resultando es mentalizarme, cada que no quiero continuar haciendo un ejercicio yo misma me motivo, me digo que puedo dar más y sí, lo logro.

Día 43:  Amo comer en casa, hoy me preparé un pescado asado para la hora de la comida, además en la noche probé una vez más lo fuerte que soy. En lugar de comer deliciosos hotcakes que hizo mi hermana me comí 3 tostadas de nopales con tortillas de nopal que dejé tostar en el comal a modo de tostadas. Agregué salsita verde (mi favorita y listo) ¡Una cena más ligera! 

Día 42:  Hoy no pude ir al entrenamiento, me levanté temprano pero tuve que hacer muchos trámites, esto de renovar la licencia no está nada padre, pero eso sí, caminé desde Miguel Ángel de Quevedo hasta centro Coyoacán y luego del centro de Coyoacán a Pacífico. Que en recorrido son más de 7 kilómetros, nada mal para un sábado, espero poder reponer algo de ejercicio el lunes.

Día 41: No me gusta venir solita, hoy Val no pudo acompañarme pero me uní a mis compañeros de la clase de las 7, hoy me tocó también mi medición. ¡No puedo con la felicidad bajé 2 kilos de grasa y aumenté casi un kilo de músculo! En verdad funciona no darte por vencida y seguir el régimen al pie de la letra, además sin sacrificio no hay recompensas.

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Día 32: 
Todos en mi casa complotean en mi contra, siempre hay algo delicioso para cenar. Siempre que llego del entrenamiento están juntos comiendo, hoy les tocó tacos de suadero, pero bueno, a decir verdad ya no se me antojan tanto, creo que le he tomado mucho gusto a mi comida saludable.

Día 31: 
Los domingos me pongo al corriente con las compras, con los alimentos que debo preparar para la semana, en serio creo que si te organizas no es nada difícil seguir un régimen saludable de alimentación y ejercicio. Además aproveché para meter toda la ropa de ejercicio a lavar… Así que para el lunes estaré más que lista para comenzar una nueva semana… ¡Ya falta menos!

Día 30: 
Cada vez falta menos y estoy más acostumbrada al ejercicio que me da miedo lo que haré después de que esto termine. La verdad es que no quiero parar, pero ir al gimnasio a hacer rutinas aburridas creo que no es la opción, ahora me siento un poco adicta a esto, a la actividad, a mejorar cada vez más mi alimentación, a ser más saludable.

Día 29: 
Hablé con Lola sobre mis resultados, me dice que no me preocupe, que es normal el cambio… Esto me motiva, creo que entonces estoy haciendo bien las cosas, sólo es cuestión de tiempo y de no desesperarse. Esto es un proceso lento que necesita que sea firme para obtener los resultados finales.

Día 28: 
Llegué a tiempo a mi revisión, pese a un día complicado en la oficina, pero mi sorpresa fue haber bajado tan sólo 500 g de grasa y perdí 100 g de músculo. ¿Cómo es posible después de tanto esfuerzo? De verdad, no he probado alimento que no sea el que me mandó Carla en la dieta. ¡Creo que estoy molesta, pero no sé si conmigo misma por no haber bajado, o porque no estoy haciendo lo suficiente!

Día 27: 
Dani nos puso unos ejercicios “para aliviar el dolor” yo los veo a todos y sé que no soy la única que está sufriendo. Aún así no me detengo, sigo y sigo en cada ejercicio… mañana es mi medición y quiero recibir muy buenas noticias, de la comida, de eso ya no me preocupo, todo es saludable ahora.

Día 26: 
No puedo sostener los brazos, en serio parece que estoy pidiendo ayuda en las calles, siento que la parte de los codos no la puedo flexionar, me está costando mucho trabajo, incluso hasta amarrarme el cabello. Pero ni modo, si no voy hoy no me quitaré este malestar… 🙁

Día 25: 
Sí, el dolor había desaparecido, hasta que comenzamos el circuito más difícil, una soga atada en el techo es el reto. Hicimos brazo con, fondos, bajamos de un tubo sin deslizarnos, y no, no puedo subir la cuerda.

Día 24:
Val regresó al entrenamiento, siempre he dicho que no puedo hacer ejercicio sin compañía, típico, hasta para ir al baño en un bar una mujer necesita compañía. El dolor del cuerpo creo que ha desaparecido, siento mis piernas más firmes y creo que estoy haciendo un excelente trabajo con la dieta… Me tocó cenar unos deliciosos nopales con pollo.

Día 23: 
¡Compras! dicen que a las mujeres nos encantan estos momentos, y sí, el súper mercado es mi lugar favorito, y aunque se me siguen antojando las cosas prohibidas, cada vez es menor la sensación de quererme llenar de papitas, jugos, papas a la francesa de bolsa, helados… Mi hermano es quien me acompaña, y aunque yo no puedo, disfruto verlo comer.

Día 22:
Anoche me desvelé un poco viendo la tele, pero mi cuerpo a las 8 de la mañana despierta como por automático. Amo mis desayunos rumbo a Hit56, agarro uno de los yogurt naturales que tengo en el refri, un puñado de uvas y salgo cantando. Ahora nos tocó un circuito donde debíamos contarle las repeticiones a un compañero, esto me motivó a no detenerme ni un sólo minuto… Cada vez quiero mejorar más mi rendimiento.

Día 21: 
Los viernes son los más complicados, quiero salir a descansar a casa, pero algo inevitablemente me lleva al entrenamiento. Hoy estuvo lloviendo demasiado, Val está enferma y entonces tengo que buscar otro equipo para hacer el circuito, creo que cada vez le pongo más empeño a esto, comienzo a cargar más peso y me detengo menos en las series.

Día 20: 
Creo que cada que inicia la semana es mayor la intensidad del ejercicio, no es por delatar a nadie, pero la coach Lola ayer nos puso unos ejercicios súper complicados del abdomen, ya me empieza a doler donde se supone deberían  ir los cuadritos, lo único que espero de eso es que al terminar, sí logre tener mi barriga plana. Probé un nuevo desayuno que me encantó, está súper raro que ahora disfrute la comida saludable, pero se los recomiendo… En medio aguacate vacíen una lata de atún en agua, combinen los ingredientes y cómanlos con unas galletas salmas. ¡El paraíso sí existe!

Día 19: 
Amo los domingos porque ahora que ya me cambiaron la dieta puedo comer lentejas, o crema de frijoles, pero todo sin crema. Así que me puse a cocinar y creo que me quedaron muy buenas, ya mañana las probaré y les platico si me puedo graduar en la cocina con este platillo. Por lo pronto, estoy a casi nada de convencer a mi hermana que entre al régimen que estoy siguiendo y pierda ese peso de más que la hace sentir intranquila.

Día 18: 
Sábado de ir a clases de inglés, ya algunos de mis compañeros notan el cambio del peso, dicen que se me ve en el rostro. Siempre a la hora del break corríamos a la panadería por un café y ahora venden pan de muerto, pero adivinen, yo siempre llevo un tupper con zanahorias, pepinos y jícamas con chile para no caer en la tentación. Aunque no dejo de imaginar el pan de muerto chopeado con un chocolate caliente.

Día 17: 
Grabación de #MujeresConTenis en Hit56, todas estamos listas para demostrar lo que hemos aprendido a lo largo de estos 16 días, pero creo que el coach Álvaro se puso más exigente dejándonos ver más sufridas que nunca, esta vez el entrenamiento sí me dejó adolorida.

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Día 16: 
La felicidad es la única palabra que se me ocurre para describir los resultados que acabo de recibir, bajé 1,200 kg. y de grasa, sí señores y señaras 1,700 kg. Lo que equivale a 3 cosas y media de esta grasa artificial. Todos los esfuerzos tienen su recompensa, nada es gratis y tener una vida saludable implica disciplina y lo estoy logrando. Ahora es cuestión de subir el músculo, pero ahí voy.

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Día 15: 
Mañana me toca mi revisión con la nutrióloga, la verdad es que creo que me he portado muy bien y me siento perfecta. No he pecado ni un minuto, aunque pensé que yo sería la primera en caer en la tentación de la comida no lo he hecho. Creo que tendré muy buenos resultados, mientras tanto seguiré con el entrenamiento. Lo que más me está costando trabajo es el consumo de agua. Espero lo logre en poco tiempo

Día 14: 
Los jueves asisto a una terapia, donde elimino todos los demonios que traigo, y platicando con la terapeuta sobre mis metas en este reto, me comentó que no me desespere, que deben pasar 21 días para que cualquier rutina nueva se vuelva un hábito, ahora estoy más tranquila, sé que después de este #Reto56Días comenzaré con una vida más balanceada, ufff respiré.

Día 13: 
Los entrenamientos cada vez suben más su intensidad, creen que somos súper expertas porque ya aguantamos hasta este punto sin lastimarnos, ahora los ejercicios implican más esfuerzo. Lo que más me gusta es ver al coach Dany presionar a la pobre de Val, siempre le pone más peso que a mí…

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Día 12: 
Ya aprendí a amar mo sandwich de pechuga de pavo, con una rebanada de queso panela y una cucharadita de aguacate. A mí sí me dieron permiso de comer fibra 3 veces al día, en las mañanas tengo permitidos dos panes integrales, en la tarde dos tortillas y en la noche un paquetito de galletas de fibra. Así que creo que soy la más afortunada de las #MujeresConTenis 

Día 11:
Muero de hambre, creo que cada que acabo de comer algo siento que no estoy nada llena, que quiero seguir comiendo y bueno en la noche fui a buscar a la nutrióloga a decirle. Su respuesta no fue lo que yo esperaba, me recomendó incrementar la cantidad de verduras a mi dieta, yo pensé que diría, está bien cómete una pechuga asada más de la que ya consumes. O bien, en lugar de un huarache de nopal cómete dos… Nooo, seguiré con las verduras, ahora con mayor cantidad.

Día 10:
Cada vez es más fácil comer cosas saludables, les platico que afuera de mi casa los domingos se pone un mercado sobre ruedas, y hay cualquier cantidad de garnachas que se puedan imaginar, y como he vivido aquí durante toda la vida, ya se imaginarán, los de los tacos de cecina con papas son mis amigos, ya saben que siempre me como 2 campechanos con cebolla y papas a la francesa. Pero esta vez no, evité pasar frente al puesto para no ser llamada a mi añorada prueba de taco de longaniza 🙁

Día 9: 
Hoy el entrenamiento estuvo increíble, la gente de Hit56 nos llevó a las instalaciones del estadio de CU, hicimos un circuito como al que no estamos acostumbradas, la verdad es que sudé lo suficiente para no volver a entrenar en la vida, lo mejor de todo es que es sábado y ya mañana es mi día de descanso.

Día 8: 
Nunca creí tener tanta fuerza de voluntad, anoche fui a los tacos como acompañante, pensé que me lanzaría inmediatamente por mis favoritos que son los de tripa. La verdad es que vi tanta grasa en el comal que dudé en pecar. No quiero echar a perder todo lo ganado, me he sentido muy bien hasta anímicamente, el estómago cada vez se me ve más desinflamado y me siento más ligera.

Día 7: 
Creo que las cosas ya no están tan mal, ahora le comienzo a tomar gusto a todo lo que como, se me hace un poco loco decir mmmmm a cosas que jamás imaginé probar, es más ni siquiera sabía que existían.

Día 6: 
Los lunes son los días menos complicados, porque ahora me dedico a cocinar lo que voy a comer toda la semana. Sí, también soy cocinera, después de no meter las manos para nada a las labores culinarias, ahora debo hacer sopa de verduras, arroz, y armar la comida diaria.

Día 5:

Es el cumpleaños de mi hermana y para mi fortuna mi mamá no hizo el típico pozole de cada año. Pero esperen dicen que la llevaremos a comer a un restaurante, mi fuerza de voluntad debe ser más fuerte que mi hambre.

Ok, buffet argentino, todo tipo de cortes, empanadas, pizza, carnes frías… ¿Y saben qué pude comer? nopales con queso panela, chayotes cocidos y un pequeño pedazo de carne ultra ligero y con cero grasa.

¡Creo que estuve a punto de llorar, cada que mi papá decía que todo estaba buenísimo, de verdad sentí que lloraría!

Día 4:

Esto sí que no lo soporto, mi familia tuvo la grandiosa idea de comer en un fast food, qué pidieron, mi mamá pizza de sartén, y mis hermanos los dos unas mega hamburguesas con papas y refresco. Yo opté por una ensalada con consomé de pollo y una arrachera a la plancha sin grasa. Estuve a punto de arrebatarle la comida a mi mamá, lo juro.

Día 3:

Es viernes y todos en la oficina van a comer al mercadito, nosotras sólo fuimos a comprar medio kilo de limones para ponerle a nuestros pepinos y jícamas que trajimos de colación. Muero de hambre a cada instante, creo que la siguiente consulta le pediré a la nutrióloga que me de un plan con más comida. En serio nada me llena, creo que me comeré al señor del coche de enfrente porque no avanza…

Tengo una reunión en la noche, y él come pasta y yo… claro llevo mis quesadillas de queso panela 🙁

Día 2:

Creo que no sobreviviré, todo se me antoja… además como que la comida me llama. El cuerpo no me duele del ejercicio, sólo un poco al abdomen y la espalda. Lo peor es que en mi casa hacen cosas deliciosas de comer, mi mamá es la mejor cocinera (ya sé que todos dicen lo mismo de la suya, pero de verdad)…

Día 1:
A decir verdad no ha sido tan complicado, he tenido un poco de dolor de cabeza y mal humor porque no puedo comer lo que a mi me gusta, la nutrióloga me dio una dieta bastante razonable, la idea es que aumente músculo y reduzca la cantidad de grasas.

Esto fue parte de mi comida: (por supuesto dejé la lechuga y después de mi entrenamiento estaba lista para comerme una vaca)

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